ESCRITORES POR DON… ¡NO POR DECISIÓN!
Que escritor, no sostuvo un lapsus de inspiración, en altas horas de la noche y dejando las sábanas y el calor de su cama, se apresuró a buscar pluma y papel o en siglo XXI una portátil. Así como los bríos de un salvaje caballo; que con ímpetu y rebeldía se guía al principio; confiado de su vigor… pero en el trote, empieza a descubrir su camino. Así el escritor al principio, solo escribe, para enderezar un poco, las palabras que se aglomeran en su interior y luego escribe para desbordar, lo que adquirió mientras se desenvolvía como escritor.
¿QUE SERÍA DEL ESCRITOR…? QUE SE NIEGA A ESCRIBIR; SIENDO QUE NACIÓ CON ESE DON.
Sería como un otoño, sin hojas en el jardín; como un invierno prolongado, que no deja ver el verano; porque no estaba viviendo, solo coexistiendo en el tiempo y sin ofrecer lo bello para lo que se ha dispuesto. A caso el hombre le dirá al laurel que no florezca; o podrá decir al río que no envista contra las rocas, a su paso. Así el escritor, está dispuesto con un don; un don que lo domina y se lleva sus noches, en su sed de escribir. La intención, no es plasmarlo como un mal o como un don necio, todo lo contrario este es un don sagrado; pues las palabras en la boca desaparecen con el tiempo, pero quien borra las palabras en papel.
Simplemente fascinante.
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¡Muchas gracias!
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