CARTA A DIOS

Mi amado Dios,

Ni yo sé cómo oso escribirte esta carta cuando de ti tanto dude y continuó dudando, aunque no entienda el universo sin ti.

Es por eso, querido Dios que me atrevo a escribirte. Lo hago porque… confieso. Estoy perpleja, enfadada y perdida. Si tú eres el único, y por eso necesariamente el Padre de todas las criaturas, independientemente de la creencia que profesan o no. ¿Cómo entender que todos los apologistas de odio, de guerra y de la exclusión, independientemente de la creencia que profesan o no, osen sin vergüenza invocar permanentemente tu nombre para justificar sus crímenes, sus ganancias y el sufrimiento que infligen a sus hermanos? Me dirás que siempre fue así… ¿Pero será que tenemos que continuar siempre en esta senda absurda, intolerante y mortífera? El “ojo por ojo”; “diente por diente” está a dejarnos a todos ciegos y desorientados… Me recuso a aceptarte como un “Dios” menor, vengador, castigador…

Me gustaría preguntarte: ¿Cómo simple mortal que debemos hacer Para que todos en la tierra, en el universo entiendan que solo hay un camino a seguir para acabar con tanta locura? El camino de la verdad, del amor, de la generosidad…

Quiero que me des las fuerzas necesarias para que mi objetivo de transmitir todo lo que nos enseñaste pueda llevarlo a cabo cada día de mi corta existencia. Pero si no lo consigo quiero que sepas que al menos lo intenté hasta el día que exhale mi último suspiro.

Solo espero que un día, al final de mi andanza por el mundo esté preparada para reconocerte si pusieras a mi alcance la oportunidad de encontrarte. Gracias por haber irrumpido en mi vida, por perturbar mi mente, por remover mi consciencia y por abrir en mi alma cuestiones tan necesarias para la sociedad humana.

Gracias Padre.

Silvia Carús, España

Publicado por HAVVA ESCRITOS

La colección literaria, que disponía mi abuelo, abrió un mundo fascinante; que me atrajo desde el primer instante hacia las letras.

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