¿CONOCES TU CORAZÓN O TE ENGAÑA…?

¿CONOCES TU CORAZÓN O TE ENGAÑA…?

«Sucede que oramos por una cosa, cuando en realidad nuestro corazón desea algo completamente diferente». Por ejemplo, ayer me sorprendí orando por el bienestar de las personas de mi ciudad (Esmeraldas, Ecuador), pues recientemente hemos experimentado un enjambre de sismos que dejaron a muchas personas a la intemperie. Aunque me afligen los acontecimientos, no podía sacar de mis pensamientos el hecho de que estoy desempleada. La dificultad de encontrar un trabajo estable me mantenía cabizbaja; pero Dios me sigue mostrando lo grande y misericordioso que es, pues ha protegido mi hogar de la fuerza de la naturaleza y no ha permitido que falte el alimento. ¿Por qué no se complacía mi corazón? Me pregunté, mientras continuaba orando de forma deshonesta, rogando por una cosa cuando en realidad quería otra.

Me hice esta pregunta varias veces, y luego de leer Mateo 6:6, entendí que mis planes no son los planes de Dios, porque sus planes son de paz y amor. Sin embargo, envuelta en mis ideas, olvidaba lo valioso de estas palabras.

No hay trabajo estable, pero sí hay trabajos esporádicos. No tengo el carro del año, pero sí el pasaje para llevarme en transporte público a todos lados. Hay momentos de banquete y momentos de no exagerar. Todas estas situaciones comprueban su palabra, pero estaba dejando que mi viejo yo se interpusiera.

Al mentir en nuestro momento de Padre e hija, porque eso es la oración, un tiempo en la presencia del Padre, obré de forma insensata y dejé abierta la puerta al devorador, para que sembrara en mí, una vez más, cizaña. Cizaña que toma tiempo arrancar, tiempo extinguir, y de la que no podrás deshacerte si recaes en mentir; pues se vuelve un eco en nuestro corazón, que lo convierte en engañoso y nos hace cometer perjurio frente a Dios, transformando nuestra oración en una conversación contrastada y no en una conversación nítida y honesta. No alejándome de esta situación, debo confesar que existen muchas situaciones que contrastan nuestra oración.

Oración contrastada

Varias veces el miedo infundado por el rechazo puede retenernos de ser honestos, y creo que esto sucede en la mayoría de los casos. Es muy común oír rezos repetitivos y evitar decir “he fallado en X cosa” y pedir orientación. Otra gran causa es la influencia de terceros, que entrando en nuestros corazones, afecta la estructura del interior y altera la percepción y sugestionan.

Un ejemplo: X persona te expone a orar solamente antes de dormir, otra persona te refiere que debe ser en la madrugada, preferentemente cuando cante el gallo, otro te puede expresar que solo debes orar en la congregación y que allí explotes tus gritos de desolación y dolor, pues es la casa de Dios y se te oirá mejor. ¿Pero qué tipo de oración sería nítida? Siendo que todos establecen un dominio sobre tu momento con Dios y como estos escenarios, existen muchos. Pero cada aliento, cada amanecer es una oportunidad y podemos – debemos deshacernos de la cizaña en nuestro corazón y con ello volver a una oración nítida.

Consejos según mi experiencia

Como expresé al inicio de este escrito, he mantenido conversaciones con un corazón engañoso y no me enorgullece; pero reconozco mi error y mi imperfección. Si tú, al igual que yo, vives o mantienes esta situación, necesitamos recordar que no es momento de sentir culpa, sino de ser responsables. Ten presente por qué empezó esa necesidad de buscar a Dios y las piezas que contrastaban tu corazón tomarán otro color.

Y si preguntan, ¿por qué tanto énfasis en una oración contrastada? Solo una pluma extra cambia la balanza, no quiero imaginar una vida con el corazón diciendo una cosa y la boca expresando otra.

Publicado por HAVVA ESCRITOS

La colección literaria, que disponía mi abuelo, abrió un mundo fascinante; que me atrajo desde el primer instante hacia las letras.

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