DADOR DE PAZ
Dios, el dador de todo. Hasta de ese tiempo de paz que fielmente Dios nos da. Ábrele tu corazón y recibe la paz del cielo. Todos la necesitamos en este mundo desordenado, y afortunadamente Dios ofrece paz en abundancia y quiere darla a sus hijos.
El Rey David nos dice: «Voy a escuchar lo que Dios, el Señor dice, escucharé lo que hablará el Dios Jehová: Porque hablará paz a su pueblo y a sus fieles». (Salmo 85:8)
La paz es un regalo, que solo podemos hallar… destinando tiempo a buscar su rostro. El mundo, el sistema, no puede ofrecernos esa paz; pues en donde puede depositar su esperanza, confianza y seguridad solo en Él. Gobiernos van y vienen, líderes (políticos) entran y salen del poder, todo va y viene como las mareas… Lo único que perdura es Dios. Él ha sido y siempre será el Creador, el Sustentador y el Señor de todo. Él conduce y ordena el cambio de estaciones. Él desbarata los planes de nuestro enemigo, anhela ofrecernos calma total y constante, por eso te invito a que deposites tu esperanza y tu seguridad en Él.
El poseedor de toda autoridad, solo basta que permitas su palabra y con esta te moldee y forme tu perspectiva.
Reflexiona en Isaías 26:3
«Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía».
Nuestro Dios tiene paz reservada para cada situación que se nos presente y en él encontrarás una fuente inagotable de paz y descanso, deja tus cargas a los pies de la cruz. Porque la intención de la carne es muerte; más la intención del espíritu, vida y paz (Romanos 8:6). ¿A dónde has acudido en busca de paz?
«Confía en el Señor de todo corazón y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas» (Proverbios 3:5-6);pues cuando comienzas a vivir con tus propias fuerzas y apartas tu confianza de Dios, te pierdes de su paz. Oye bien, la única fuente de paz consistente es mantener tu mente en Dios.
¡Solo confía! Él quiere y puede ayudarte. No te desesperes, espera si te dice que esperes. Muévete cuando él te dice que te muevas. Ofrécele tu entendimiento, tus acciones y tus emociones. Pide al Espíritu que te llene de templanza en medio de los procesos. Él no quiere que esperes hasta que todo se arregle para que recién ahí puedas descansar. Te está ofreciendo descanso ahora mismo. ¡Busca su rostro y encontrarás el descanso que a tu Vida había prometido y la paz que tu corazón estaba anhelando! Deja de esforzarte y luchar por una paz circunstancial.
Recuerda …
Tenemos al Dios, dador de todo.
¡Te abrazo en el Espíritu!