PRESENTA UNA OBRA DE NILSA ESPONDA, LICENCIADA EN FILOSOFÍA Y ESPECIALIZADA EN PEDAGOGÍA. NACE EN ARGENTINA
PAZ NO SE COMPRA
Miré por todos lados y vi seres distintos, como buscando comprar en los mercados, lo que no existe en ningún envase. Salían asustados al ver que no encontraban lo deseado. ¡Había mercancía! ¡Pero en ningún envase estaba la paz, ni la poesía! No había frascos que vendieran el amor. No había decorados con brisas para el alma ¡No había un envase llamado lealtad, amistad, honestidad, principios! No entendieron los hombres, la voz potente de Dios, la dignidad, no está a la venta.
¿La paz que quieres, la encontraste en la góndola, donde venden alimentos que perecen?, ¿el viento que respiras, pudiste retenerlo, en una jaula?, ¿el soplo del alma, pudiste ponerlo en una caja de cristal, para usarlo, allí cuando deseas?, ¡el hombre no entendió, que no posee nada!, ¡que no es dueño, de aquello que quiere competir!
La paz y el amor no estaban, porque ahora que la muerte ronda, es hora de entender que somos pasajeros y que sí entramos en ese canje de valores como simples mercancías, allí sí perdemos todo.
Dios hablará con el furor de un rayo, hasta que se pierda la última gota del poder, de la absurda posesión; porque Dios no nos quiere de mercaderes que peleen por los dones que nos diera entonces, me alejo, porque he entendido.
¡No soy mercancía!, para que mi alma se venda, a precio vacío, entre esas cosas que pueden comprarse, pero no la paz que está en el alma, allí donde vives, sin hacer la guerra. ¡No el amor que circula eterno, sin esa avaricia de quererlo atado! ¡Ni la vida de la esencia pura! Eso no se compra, se tiene muy dentro, cuando nos miramos como seres humanos, que aunque diferentes, no nos devoramos.