PRESENTA UNA OBRA DE DIANA NIETO, ESCRITORA Y POETA ECUATORINA
LA NIÑA Y EL ESPÍRITU DEL BOSQUE
Desde el instante concebido y ese brillo especial de la natividad de este ser adorado y soñado, aquel pedacito de cielo, envuelto en color violeta morado, se daba paso a descubrir y manifestar por este largo peregrinaje su existencia angelical.
Nació en calma y santa paz, rodeado de amor y tranquilidad, mientras crecía el sol entibiaba su blanca tez y besaba sus cachetes colorados como manzanitas rojas, como le decía su mamá que los tenía.
Mientras crecía, sonreía, jugaba con su amigo el viento, caminaba por la hierba fresca, esa mágica sensación abrigaba sus pies traviesos, todos los días eran verano, la benevolencia amparaba su presencia. Cuando aprendió a leer, no paraba ni un momento de asimilar, examinaba cada letra y estudiaba sus movimientos, le gustaba educarse y lo hacía muy bien, le gustaba convivir con la armonía, siempre buscaba espacios a solas para platicar con la paz. “Lo que le fascinaba de la vida…” era: comer, dormir y bailar.
En su interior ella ya sabía lo que quería y cuando fuera grande iría en busca de esa gran compañía llamada libertad y su gran amiga la paz.