ROCIÓ AZUL

Ella necesita hablar de lo rojo de su sangre y el dolor en sus ovarios

En el auditorio, Magdalena Intriago se preparaba para presentar un discurso sobre el rol de la mujer en la Universidad del Pacífico. Se notaba sudorosa e incómoda; antes de empezar, desacomodaba su uniforme, desabotonando su camisa perfectamente planchada. Retiró su chaqueta de gamuza y la dejó debajo de la butaca, soltó su cabello afro y se quitó los tacones.

El público la observaba atento mientras ella tomaba el micrófono y decía:

—Volver en el tiempo es lo que quiero… Solo quiero pasearme por los días en que mi peso era ligero.

—Cuando la infancia me acompañaba y mis penas se esfumaban.

—¡Apesta ser adulta! Los días traen dilemas, y ser mujer me margina en papeles y roles sexistas.

Las lágrimas corrían por su rostro, oscureciendo el maquillaje, y el auditorio quedó en silencio.

—¡No puedo soportarlo! —exclamó Magdalena Intriago—.

—La menstruación, envuelta en cólicos —«sacude mi sistema reproductor y enloquece a mis hormonas»— parece algo común; tener síndrome de ovario poliquístico produce dolor intenso, inflamación de mamas, sangrado abundante y acné.

—Existen muchas más complicaciones, como resistencia a la insulina e infertilidad —agregó—. Cuando el dolor se convierte en signo de debilidad… si las lágrimas en los hombres «son ser afeminado», ¿qué es una mujer que se queja de menstruar? —Disculpen mi sinceridad.

—No niego lo bello de ser mujer, ni lo majestuoso y sublime de este rol, pero hay días en que quisiera desaparecer, y no hay salida.

—Nada más debo ser una mujer fiera, incansable y resiliente.

—¿Cómo lo hago?
—¿Cuándo lo hago?
—¿De qué manera lo hago?

—Es un plan que debato todos los días. La mujer precavida vale por dos; pero hoy seré sincera y expondré mi dolor, pues hoy duele más que otros días —dijo, dejando a un lado su disfraz de amazona y Afrodita.

—¡Es un rol que necesitan! —preguntó al público—. No hubo respuesta, así que añadió: —Hoy no aplica. No hoy.

Publicado por HAVVA ESCRITOS

La colección literaria, que disponía mi abuelo, abrió un mundo fascinante; que me atrajo desde el primer instante hacia las letras.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar