SERVIR AL DESAMPARADO

LLAMADOS A SERVIR

Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad, y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Dios en él? (1 Juan 3:17).

¿Qué tiene este versículo que parece acusarme? O tal vez es la impotencia ante el número de desamparados, porque todos estamos llamados a servir; sin embargo, en muchos casos parece inexacta esta disposición y en otros ineficaz.

Se aglomeraba un peso en mis hombros, mientras mis bolsillos contenían pocas monedas, por lo que en el camino desairaba las manos de quienes las extendían en búsqueda de ayuda. Parecía que cada negativa inscribía un fracaso en mi espíritu; no obstante, la sonrisa de aquel hombre para el que procuro guardar una moneda, me haría replantear mi comportamiento.

Ensimismada en ayudar, pasé la parte importante del versículo. Ello hizo que la moneda fuese la balanza, desestimando las palabras de abrir el corazón y reflejar el amor de Dios. Al presentarlo desde otro ángulo, diría que en el camino podía encontrar diez necesitados; sin embargo, solo oraba por uno. He ahí porque para este no escaseaba mi disposición para servirle; sin embargo, no sucedía lo mismo con el resto de necesitados y eso devaluaba la forma, en que aplicaba este principio bíblico. Cabe aclarar que este escrito. No tiene la intención de acusar o reblandecer nuestro trabajo con los desamparados, simplemente es una exhortación a no justificarnos en nuestros límites y perseverar en el amor al prójimo. 

Publicado por HAVVA ESCRITOS

La colección literaria, que disponía mi abuelo, abrió un mundo fascinante; que me atrajo desde el primer instante hacia las letras.

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