La importancia de la gratitud
Es muy común oír «hay que ser agradecidos para ser bendecidos». Esta frase puede tomar diferentes formas, pero llega a la misma conclusión: la gratitud es el generador de una reacción en cadena. Sin embargo, antes de hablar de a qué exactamente me refiero con reacción, aclaremos su significado.
¿Qué es la gratitud?
La primera búsqueda en Google arroja que el significado de gratitud parte del sentimiento de valoración y estima de un bien recibido, espiritual o material, el cual se expresa en el deseo voluntario de correspondencia a través de las palabras o de un gesto.
Expresiones comunes de gratitud
Tomando en cuenta estos puntos, partiremos de la expresión más usada para expresar gratitud, el muy popular «gracias». Ejemplo: gracias por pasar por este blog, gracias a todos los colaboradores de este blog, gracias por compartir conmigo, gracias por regalarme tu apoyo, gracias por los comentarios, gracias por seguir este blog. ¡Muchas gracias!
Gratitud hacia el Creador
Esta parte, si bien es un ejemplo, también es el sentir de esta bloguera para con todos los que se toman un poco de su tiempo para visitar este blog. Además, reafirma los párrafos del inicio, que citan a la gratitud como la expresión de un sentir que denota valoración, y justamente este sentimiento produce una reacción en cadena, una reacción de bienestar al reconocer y aceptar un sentimiento tan espléndido como dar valor a los otros por su trato.
Agradecimiento material y espiritual
Ahora imagínate dar las gracias al creador por su trato con nosotros, un trato maravilloso que solo puede surgir de Él. Si lo expresara en un ejemplo, me imagino: gracias por despertarme, gracias por guardarme del mal, gracias por suplir mis necesidades, gracias por iluminar mis días, gracias por el sol, gracias por la lluvia, gracias por la tierra. Gracias infinitas, y no creo que pueda resumir todo lo que debería agradecer; pero sí me hizo reflexionar cómo esta palabra, al unirse a otra, puede ejercer dos niveles de agradecimiento diferentes: el agradecimiento material o vano y el agradecimiento espiritual. Esto demuestra que, si bien tu gratitud reposa en un gesto consciente o inconsciente, existe una balanza inclinándose en nuestro interior.
Reflexión personal
Pregúntate: ¿qué agradecemos más? ¿Lo espiritual o lo material? ¿Qué agradezco primero? Personalmente, diría que hago mi mayor esfuerzo por inclinarme a lo espiritual. Si algo he aprendido es que lo material tiende a soltar muchas vendas y, con estas, muchos buitres.
Lo efímero de lo material
Además, mantenerse sujeto a lo material es imposible, pues los días malos siempre llegan, oscureciendo lo vano y cuestionando tu interior. Nada peor que días malos con un corazón enfurecido. Por eso, voltea tu regocijo en agradecer principalmente al cielo y no a la tierra; porque del cielo viene el bien y el reparo del mal. Pero estas conclusiones no nacen inmediatamente; son un proceso que debemos trabajar diariamente.
Cita bíblica sobre la gratitud
Lee la siguiente cita bíblica: «Si ustedes aman solo a los que los aman, ¿qué de extraordinario tiene eso? ¡Aun la gente mala puede hacerlo! Y si solo saludan a sus hermanos, ¿qué hacen de más? ¡Aun los paganos hacen eso! Ustedes deben ser perfectos, como su Padre que está en los cielos es perfecto.» Mateo 5:46,48
Práctica de la gratitud
Esta cita bíblica refiere practicar la gratitud en todo momento y sin distinciones; pero familiarizarse con esta invitación del Padre requiere abrazar la palabra de Dios y reconocer la valía de estos hechos. Porque el necio dirá: «Ayuda a quien te ayuda y amemos a los que nos aman» e incluso citará «ojo por ojo y diente por diente». Debo admitir que también estuve en ese barco.
Aprendiendo de la experiencia
Recuerdo que, al leer el capítulo 5 de Mateo por primera vez, quedé desconcertada. Me parecía increíble cómo podía amar al enemigo, especialmente cuando está al acecho, y cómo ser agradecida cuando todo sale mal. Sin embargo, con el tiempo y una reflexión cuidadosa, comprendí el verdadero mensaje. Al examinar detenidamente el mismo capítulo, encontré la respuesta: «La lluvia cae sobre justos e injustos, y uno desconoce su pesaje, si justo o injusto. Y si se desconoce el pesaje, bendición es que la lluvia descienda sobre todos». Esto me enseñó que no hay nada peor que enfrentar días malos con un corazón enfurecido; pues al hacerlo, pierdes el tiempo maldiciendo y te alejas de la reacción en cadena positiva que puede provocar un corazón agradecido.
Aun en los momentos malos llena y alimenta el ser dar gracias, porque si no se presentara esas dificultades no podríamos ver en que, estamos fallando, la palabra gracias nutre el espíritu y nos hace crecer, a través de ella aprendemos y somos mejores cada día
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias, por expresarlo; porque de eso se trata de llenarse de palabras y personas nutritivas.
Me gustaMe gusta